Un día típico en San Sebastián
Vivo en San Sebastian desde hace aproximadamente tres meses y he constatado que mi vida aquí es diferente a mi vida en mi país natal. Aquí no tengo muchos cursos en la universidad, únicamente dos, pero necesito aprender para mi examen final, estudio derecho, en Austria. Todos los días estudio más o menos cinco horas. De vez en cuando es muy duro, especialmente cuando hace buen tiempo, ya que me gustan más otras actividades, por ejemplo estar en la playa. Aquí el ritmo de vida es diferente, para mi el día empieza cerca de las nueve, con un desayuno ligero, ceno cerca de las diez y el día termina aproximadamente a media noche o más adelante. En Austria el ritmo horario empieza,cuando menos, una hora antes. El estilo de vida de aquí es más cómodo y sociable, por ejemplo hay mucha más vida en las calles, especialmente de noche. En general, me gusta el ritmo y el estilo de vivir de San Sebastián.
viernes, 30 de abril de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
Mi frustrado viaje a Alemania
Os voy a contar una triste historia.
Un día de no hace mucho tiempo hubo un malvado volcán que tuvo la ocurrencia de activarse, y lo hizo a traición, sin avisar a nadie. Así que mucha gente, entre ellos, yo mismo se nos ocurrió hacer un viaje en esos mismos dias. Sacamos los billetes ignorantes por completo de las maldades de estos regalos de la Naturaleza.
Total que, todo inocente, me presenté en el aeropuerto de Santander con la sana intención de dar una sorpresa a mi madre. Pero, a partir de aquí, todo salió mal.
Primero, una botella de cacao que llevaba encima, se me derramó por completo sobre mi bonita chaqueta azul, tornándose inmediatamente en marrón. Despues, dejé olvidado mi móvil en el autobús, con lo cual me encontré totalmente incomunicado, cosa ideal para la situación que me iba a encontrar más tarde.
La situación fue que, gracias a los monumentales eructos del furioso volcán, se formó una nube de polvo incapaz de ser traspasada por el avión que me iba a ayudar a trasladarme a mi casa.
Como no hay mal que por bien no venga, conocí a una guapa chica donostiarra con la que decidimos ir a comer a un restaurante chino. Afortunadamente para no cambiar la suerte del día, el camarero nos entendió mal.
En lugar de dos menus nos sacó cuatro que fue demasiado para el cuerpo y para mi cartera.
Resumiendo, manché la chaqueta, perdí el móvil con lo que no pude comunicar la anulación del viaje a mi familia, perdí el vuelo, claro, pagamos cuatro menus en lugar de dos, y para alargar este magnífico dia, el siguiente autobús salía a las cuatro de la madrugada.
Llegué a San Sebastian hacia las siete de la mañana y me acosté inmensamente contento de que por fin, se había acabado este maravilloso día (con su noche).
No se lo deseo ni al peor de mis enemigos.
Un día de no hace mucho tiempo hubo un malvado volcán que tuvo la ocurrencia de activarse, y lo hizo a traición, sin avisar a nadie. Así que mucha gente, entre ellos, yo mismo se nos ocurrió hacer un viaje en esos mismos dias. Sacamos los billetes ignorantes por completo de las maldades de estos regalos de la Naturaleza.
Total que, todo inocente, me presenté en el aeropuerto de Santander con la sana intención de dar una sorpresa a mi madre. Pero, a partir de aquí, todo salió mal.
Primero, una botella de cacao que llevaba encima, se me derramó por completo sobre mi bonita chaqueta azul, tornándose inmediatamente en marrón. Despues, dejé olvidado mi móvil en el autobús, con lo cual me encontré totalmente incomunicado, cosa ideal para la situación que me iba a encontrar más tarde.
La situación fue que, gracias a los monumentales eructos del furioso volcán, se formó una nube de polvo incapaz de ser traspasada por el avión que me iba a ayudar a trasladarme a mi casa.
Como no hay mal que por bien no venga, conocí a una guapa chica donostiarra con la que decidimos ir a comer a un restaurante chino. Afortunadamente para no cambiar la suerte del día, el camarero nos entendió mal.
En lugar de dos menus nos sacó cuatro que fue demasiado para el cuerpo y para mi cartera.
Resumiendo, manché la chaqueta, perdí el móvil con lo que no pude comunicar la anulación del viaje a mi familia, perdí el vuelo, claro, pagamos cuatro menus en lugar de dos, y para alargar este magnífico dia, el siguiente autobús salía a las cuatro de la madrugada.
Llegué a San Sebastian hacia las siete de la mañana y me acosté inmensamente contento de que por fin, se había acabado este maravilloso día (con su noche).
No se lo deseo ni al peor de mis enemigos.
Algunas diferencias entre la vida española y la vida alemana
Desde que vivo en España he descubierto algunas diferencias entre Alemania y España. Por ejemplo, el ritmo español está diferido por lo menos en dos horas. La gente no desayuna mucho y el almuerzo es a las dos o tres. En cambio para los alemanes el desayuno es fuerte y se almuerza a la una o incluso antes. Los españoles cenan a las nueve, los alemanes entre las seis y las siete. Además, mis clases de la facultad de psicología empiezan a las nueve y en Alemania a las ocho como tarde y en general hay una hora para comer.
Me gusta el estilo de vida de aquí, más cómodo y activo, por ejemplo, hay mucha más vida en las calles por la noche.
Algo que aprecio en particular, es el altruismo en el tratamiento a los discapacitados de los españoles, porque para ellos es normal ayudar. Los alemanes son más “frios” e ignoran estas necesidades de las personas con minusvalias.
Me gusta el estilo de vida de aquí, más cómodo y activo, por ejemplo, hay mucha más vida en las calles por la noche.
Algo que aprecio en particular, es el altruismo en el tratamiento a los discapacitados de los españoles, porque para ellos es normal ayudar. Los alemanes son más “frios” e ignoran estas necesidades de las personas con minusvalias.
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