martes, 30 de marzo de 2010

San Sebastian, la ciudad encantadora

La ciudad de San Sebastian se encuentra a una hora y media de Bilbao y de Vitoria, está muy bien conectada con el resto del País Vasco y de España mediante los transportes públicos, y permite llegar fácilmente también a Francia.
Es una ciudad de pequeñas dimensiones, aunque su población se acerca a los 180 mil habitantes. Es bastante conocida por tener un entorno muy sugestivo, como por ejemplo las playas, los diferentes estilos arquitectónicos y las obras de Moneo. La playa mas famosa es la de La Concha, así llamada por su forma, que se rodea de otra playa más pequeña (Ondarreta), edificios, lugares de entretenimiento y el parque Miramar, donde está el conservatorio de música. Cuando se pone el sol, la playa, junta con todo su entorno, se ilumina de luces artificiales, que dan un tono particular a esa parte de la ciudad y que acaban reflejándose en el mar, creando así un paisaje muy especial. La playa de la Concha llega hasta la parte vieja de la ciudad que se compone de edificios característicos, todos pegados, y de calles peatonales muy estrechas y paralelas la una a la otra. Es ahí donde se localiza la movida de la ciudad, sobretodo la nocturna, ya que hay muchos lugares, como disco pubs y bares, que se llenan de juventud casi todos los días, principalmente los fines de semana. Siguiendo hasta el río, que divide algunos de los barrios que componen la ciudad, se encuentra el kursaal, un edificio muy particular creado por el arquitecto Moneo, donde se hacen espectáculos teatrales, conciertos y congresos diversos. Alejándose del centro, en la parte oeste de la ciudad, se encuentran el campus de la UPV, formado por edificios distintos, segùn las diferentes facultades. La mayoría, se trata de edificios nuevos conectados por un jardín interior, que se llena de estudiantes justo cuando sale un poco de sol, dando así un aspecto muy familiar y pro-social a la universidad. En general, San Sebastian es una ciudad bastante segura, sugestiva, tranquila, y al mismo tiempo llena de vida. En una palabra, encantadora.

Giada

vacaciones en Austria

El sábado pasado, volví a Austria para las elecciones de mi padre y el cumpleaños de mi abuela. El momento de la partida no fue perfecto, porque el tiempo en San Sebastián era muy bueno y era posible nadar en el mar. Para mí, mi familia es muy importante. Mi padre tiene dos profesiones y es una persona muy trabajadora. Es burgomaestre en un pueblo pequeño de Austria, cuyo nombre es Birkfeld; es una profesión dura porque mi padre tiene un competidor muy ambicioso pero mi padre ganó las elecciones, IMPRESIONANTE. Para mi y mi familia, fue un motivo de celebración y estoy orgulloso de mi padre y también de mi madre porque le ayudó mucho. El segundo motivo de mi vuelta a Austria, fue el cumpleaños de mi abuela. Cumplió ochenta años pero no dio una fiesta muy grande porque tuvo un accidente. Se cayó por la escalera abajo y se afectó una mano. Ahora, la salud de mi abuela está mejor. Deseo que mi abuela se mejore y esté bien de salud.

martes, 23 de marzo de 2010

Sevilla

Fué un lunes cuando Luis, un amigo común de Ibai y mío, nos llamó preguntando si queriamos ir a Sevilla, pues Camille y Borja también viajarían a esta ciudad. Tengo que
decir que nos conocemos de Emden(Alemania) ciudad en la que estudié antes de venir aquí y donde entablamos amistad entre nosotros cuando coincidimos con Camille,
Ibai y Borja que realizaban su semestre de Erasmus.
Ante la invitación de Luis, decidimos pasar unos dias en Sevilla y compramos los billetes de un vuelo muy barato.
Una semana después, madrugabamos a las cinco y media para coger el autobus a Bilbao a las seis y media y embarcar en el avión a las diez y diez. Hora y media después,
estábamos en Sevilla con un Sol reluciente pero frío en la sombra.
Cogimos un autobus hasta el centro para encontrarnos con Luis y tomar algo. Veo que las cervezas y las tapas son más baratas en Andalucia que aquí.
Como Camille y Borja llegaban a la noche, fuimos a recogerles al areopuerto y después nos marchamos todos a una fiesta cerca del río a un sitio donde calculo que nos
juntamos más de doscientas personas para beber y charlar pero el problema fue que hacía mucho frío para estar bien, pues creo que no tendriamos más allá de dos grados.
Estábamos disfrutando de la fiesta cuando de repente llegó la Policia. Toda la gente escapó corriendo hacia fuera mientras la Policía, sin hacer nada , esperaba a que saliera-
mos todos.
Después nos fuimos todos a una discoteca, a continuar la fiesta y estuvimos bailando hasta las seis de la mañana. Tuvimos que coger dos taxis para ir a la casa de la familia de
Luis que, como está situada al otro lado del río, quedaba demasiado lejos para poder ir andando.